En el anterior envío, definimos lo que es un ojo seco (o una queratoconjuntivitis seca, o queratoconjuntivitis sicca) y sus causas. Ahora nos toca hablar sobre qué es lo que es capaz de producir la sequedad de ojos.
Síntomas
Los síntomas son las sensaciones que refiere el paciente, lo que él siente y describe al médico. Por definición, es algo subjetivo, no objetivable ni medible en la exploración. Pero sigue siendo tan útil para el diagnóstico como la exploración.
En el caso del ojo seco, hay un gran abanico de síntomas que pueden aparecer. Algunos se presentan sólo en los casos más severos. En los casos leves, los síntomas suelen ser esporádicos y poco molestos, y cuando más intenso es el cuadro los síntomas son más numerosos y molestos.
Los síntomas son: sensación de sequedad, pesadez de los párpados, escozor, quemazón, enrojecimiento de ojos, sensación de cuerpo extraño (de que tenemos una “arenilla” o una pestaña dentro del ojo), dificultad para parpadear, cansancio ocular. En un cuadro más severo, se puede añadir visión borrosa y molestias más intensas en forma de pinchazos. Cuando hay complicaciones (como una úlcera), puede haber dolor intenso y otros síntomas derivados. Por ser algo esencialmente subjetivo, cada paciente lo vive de forma diferente. Alguno lo explica como una sensación de presión dentro del ojo (y acuden angustiados para que el oftalmólogo les tome la tensión ocular), y otros sitúan la molestia por detrás del globo.
Excepto en los casos infrecuentes en que la causa afecta sólo a un ojo (como en una parálisis facial), la sintomatología es bilateral. Puede ser asimétrica y que el paciente se queje de un ojo, pero lo normal es tener síntomas en los dos. También es típico que los síntomas varíen a lo largo del día. Normalmente el paciente con ojo seco se levanta ya con síntomas, tiene dificultad para parpadear, debido a que por la noche producimos menos lágrimas y el ojo seco empeora hasta que las glándulas “se ponen a trabajar”. Posteriormente hay una mejoría, pero la sensación de sequedad va empeorando a lo largo del día, y se llega al final de la jornada con bastantes síntomas. La exposición a polvo, humo y ambientes cargados empeora la sequedad, y lo mismo pasa con el viento y el aire acondicionado o la calefacción. Pueden aumentar los síntomas al salir a la calle. La actividad laboral también suele empeorar los síntomas, normalmente porque el esfuerzo visual (lectura, ordenador, etc) disminuye la frecuencia de parpadeo. Los trabajos que suponen la exposición a productos químicos volátiles que irritan los ojos, también afectan al ojo seco. Por último, la falta de sueño y el cansancio en general también exacerba el cuadro. La polución y la sequedad del ambiente afectan mucho, y por contra los días lluviosos mejoran los síntomas.
Si tuviéramos que destacar algo del abanico de síntomas, sería la sensación de arenilla, otras molestias inespecíficas y el carácter crónico y bilateral.
Realmente, los síntomas del ojo seco son hasta cierto punto inespecíficos. Son molestias que se encuentran en cualquier “irritación ocular”. Por ejemplo, después de una conjuntivitis vírica o de un herpes ocular, el ojo se queda “tocado” durante unos días, y los síntomas son superponibles al ojo seco. Pero los síntomas son una pista importante para el diagnóstico porque:
- Suelen ser bilaterales y crónicos. Se tienen desde hace tiempo y en los dos ojos, por lo que descartamos las causas agudas y las unilaterales
- Otras enfermedades de la superficie ocular tienen otros síntomas. Las conjuntivitis infeccionas raramente son crónicas, y suelen cursar con legañas. La conjuntivitis alérgica, aunque es crónico y bilateral, suele cursar con picor, que no es un síntoma muy típico del ojo seco.
(más…)